GENERACIÓN ESTRELLA
FINALISTAS 2025
RELATO FINALISTA 2025
SEMILLA NEGRA
Ana Carrión Fructoso
Si ella viera lo que yo veo me mataría. Lo que voy a contar sucederá si nazco dentro de un mes. Aún no he tomado la decisión. Si finalmente decido nacer, no recordaré nada de lo que voy a contar. He costado miles de euros y soy su última oportunidad. Ya es demasiado mayor, está sola y ya no puede pedir más préstamos. Seré una niña, pero no la que ella conoce en su fantasía. Este útero huele a muerte. Ya han muerto demasiadas. Yo seré la número ocho, si decido morir.
Ella tiene cuarenta y cinco años. Está muy cansada, es mayor para esto. Cuando se toca la barriga siento sus manos. Ya me ahoga con su amor obsesivo. Mi nombre será Alma y muy pronto odiaré mi cuerpo. Ese nombre lo tenía pensado desde hace mucho tiempo. El día que la llamaron para decirle que yo estaba en su infértil útero, lloró durante horas. Todo el tiempo tiene miedo. Ese cordón que me une a ella y que me mantiene viva, será el que me mate si yo quiero. El alma puede decidir si quiere encarnarse. Es un gran poder ver tu vida antes de nacer. Si decido nacer olvidaré todo esto. Ella también olvidó todo lo que vio dentro del vientre de su madre. Simplemente si nacemos, irán sucediendo las cosas y nadie podrá evitarlas. A esto le llaman destino, pero es mucho más que eso.
Escribe cada noche en su diario. Me llama su pequeño milagro. Todo lo que escribe es una fantasía. Cree que soy suya y que seré perfecta. Pero yo no tengo nada de ella, solo este cordón del que me alimento. El óvulo que compró es de una mujer joven y normal. La semilla que ha hecho posible que yo esté aquí, es de un hombre oscuro, igual a su padre. La vida es así de curiosa. Su semilla es negra y si nazco seré como él. Ella quiere creer que solo soy fruto de ese óvulo donado y de su deseo de tenerme. Los hombres no existen para ella, son monstruos como su padre. Por eso pidió una niña. Quiere una hija que la venere. Y yo le daré todo lo contrario. Y le recordaré a su padre. Y no entenderá cómo es posible, si no tengo nada de ella.
Cada día que pasa veo más escenas de cómo será mi vida. Empezaré a hablar muy pronto. La machacaré diciendo que quiero saber quién es mi padre. Cuando cumpla seis años dejaré de llamarla mamá y llorará cuando me escuche decir su nombre. En su interior me odiará cada vez más, pero nunca se lo dirá a nadie. Yo soy su milagro. El día de mi comunión romperé el crucifijo que me han puesto en las manos, y le diré al oído que soy hija de una semilla negra. A los catorce años pareceré un chico. Ella me llevará a varios psiquiatras para que me hagan cambiar de idea. A los dieciocho años haré mi transición. Ella querrá morirse cuando vea mi metamorfosis. El día de mi veinte cumpleaños ya seré un hombre por completo y la agarraré del cuello y la intentaré matar. En la última imagen que veo de mi vida estoy en la cárcel, hablando con un hombre con un tatuaje de una semilla negra. El me pasa la mano por encima del hombro y me dice que tiene la sensación de que me conoce, reímos a carcajadas.
Cojo el cordón umbilical que ayer empecé a enrollar alrededor de mi minúsculo cuello y lo voy soltando poco a poco.